La holandesa se define como una mujer normal pero sofisticada, a la que le pierden los coches antiguos, el esquí, correr, la lectura y la poesía. Dice que es pasional y luchadora, que no se rinde (lo demuestra en Honduras), sincera y que odia el machismo. Su agitada vida como la otra le ha hecho darse cuenta d elos puntos flacos de la gente. Asegura haber aprendido mucho. De que es lista, no nos cabe duda.