El periódico estadounidense comienza su reportaje comparando a la actriz con un zorro (Fox en inglés), animal con el que la actriz se identifica a la perfección. Lejos de esa imagen de niña mona y tonta que se empeña en proyectar, Megan Fox es una mujer astuta y muy inteligente, que ha sabido potenciar su físico para llegar a crear un auténtico producto.