Estos requisitos previos al paso por el quirófano para ser mujer, fueron decididos por la Administración y el órgano regulador médico, con el fin hacerlo más riguroso y preservar la imagen internacional de la cirugía plástica tailandesa, amenazada por clínicas en las que se realizan operaciones quirúrgicas como la castración, sin examinar al paciente.
A raíz de que saltase el año pasado la denuncia sobre el creciente número de homosexuales, algunos menores de edad, que se sometían a la castración por un precio reducido en clínicas privadas para dar el primer paso hacia el cambio de sexo, las autoridades sanitarias tomaron carta en el asunto.