La organización critica y denuncia oficialmente que en los tradicionales festejos de San Fermín se usen picañas eléctricas y palos puntiagudos para excitar a los toros.
Antes de que comience el toreo, los toros son debilitados con tranquilizantes y golpeados, y muchas veces se les unta vaselina en los ojos, indicó PETA a través de un comunicado.