Dijo que sólo había pedido 3 estrellas y le habían tatuado 56
La semana pasada una joven belga llamada Kimberley Vlaeminck saltó a los medios de comunicación porque había denunciado a su tatuador. El motivo: había pedido que le dibujara tres estrellas en su cara, pero al despertar tenía 56 en su rostro.
Ahora a la joven, natural de la localidad de Kortrijk, al noroeste de Bruselas, la han pillado confesando que todo fue una mentira para evitar que el castigo de su padre.