Motivado por sus sentimientos hacia Catalina, Duque fue cambiando poco a poco su escala de prioridades hasta terminar colaborando con la policía para detener a Cortés y poder así emprender junto a su amada una vida alejada de peligros. Con ello, el narcotraficante fue sembrando poco a poco la semilla de la desconfianza entre sus propios hombres y entre los peligrosos criminales colombianos para los que trabajaba, abocándole a vivir la situación más arriesgada de su vida.