Curtis escolta a Francesca, la mujer de Bravante, el número dos de la Camorra, que espera para declarar ante el juez. Para evitar que la mafia atente contra ella, solicitan que sea la jueza la que vaya a la comisaría a tomarle declaración. Blackman interviene para advertir a Curtis de que la jueza puede estar presionada y que Francesca corre peligro.