El Tratado (o los tratados) de Utrecht pusieron fin a la Guerra de Sucesión Española. Este conflicto internacional, con visos de guera civil en España, se produjo tras la muerte de Carlos II y la simultánea reclamación del trono por Austrias y Borbones. Se enfrentaron, por un lado, el bando borbónico (Francia y la España fiel a Felipe V) y del otro, el bando austriacista (la españa fiel a Carlos III, Austria, Inglaterra, Portugal, etc). El resultado fue la partición del imperio español a cambio de dejar que Felipe V, primer rey Borbón, se hiciese con la Corona española.